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Publicado en Ser Mejores Nro. 2
FORMACIÓN: EL DESARROLLO DE
COMPETENCIAS
Por Cris Bolívar
Todos sabemos ya de la importancia
de la formación y de la necesidad de mantenernos actualizados, aceptando que
ello implica estar inmersos en un proceso de continuo cambio, puesto que los
conocimientos que hoy nos resultan útiles mañana pueden quedar obsoletos.
Para tener éxito profesional, necesitamos algo más que actualizar nuestros
conocimientos, también es imprescindible desarrollar nuestras competencias y
mantenerlas alineadas a las necesidades del rol y del entorno
organizacional, desde la integración de nuestra vida profesional y personal.
Pero la cuestión esencial es: ¿cómo podemos desarrollarlas? La respuesta
parece obvia, desde un enfoque y una metodología orientados a ello, como el
Modelo Pedagógico Integrador:

El Modelo Pedagógico Integrador
contempla tres ejes (conocimientos, competencias y valores) sobre los que
trabajar de forma holística e integrada a fin de conseguir un aprendizaje
sólido, orientado a los resultados y a la satisfacción profesional y
personal.
Para trabajar sobre estos tres ejes, la metodología deberá ser siempre
participativa y, en muchos casos, experiencial, de forma que impacte tanto
desde el plano cognitivo, como emocional y conductual. El participante debe
poder tomar parte activa en el proceso de aprendizaje de forma que él pueda
hacer sus propios descubrimientos y aprendizajes de valor y pueda
experimentar y tomar conciencia de sus competencias y áreas a desarrollar.
Ello facilitará poder revisar los hábitos a cambiar y así avanzar con mayor
facilidad desde el nivel de aprendizaje 1 al nivel 4. Ello significa pasar
de una situación de inconsciencia de nuestras incompetencias (no somos
conscientes de lo que no sabemos y, por tanto, no podemos desarrollarlo) a
una situación donde pasamos a manejar de forma inconsciente nuestras
competencias, ya no hace falta que pensemos en ellas, surgen
espontáneamente, las hemos interiorizado.

De esta forma, se consigue tanto la
comprensión (nivel cognitivo, racional) como la comprehensión (nivel
emocional, holístico, insight) de los nuevos aprendizajes, de forma que sea
mucho más sencillo empezar a ejercitar la competencia a desarrollar y fijar
nuevos hábitos en menos tiempo.
En definitiva, el proceso de aprendizaje, para que sea realmente eficaz,
tendrá que centrarse también en todo aquello que sirve de freno al nuevo
aprendizaje a fin de facilitar la consecución del aprendizaje generativo,
que partiendo del desaprendizaje (desde la revisión de creencias-paradigmas
y valores), permite el aprendizaje continuo a partir de la lectura de los
resultados obtenidos (percepción y feed-back del entorno) como consecuencia
de nuestras conductas (ver cuadro en página siguiente)
Puesto que, como ya hemos mencionado, el proceso de aprendizaje continuo
requiere una revisión periódica de nuestras conductas a fin de mantenernos
alineados con las demandas del rol, un rol cada vez más dinámico en función
de las necesidades organizacionales.
Pero,
dada la complejidad y la dificultad del cambio y debido también al hecho de
que las velocidades de aprendizaje cognitivo y emocional son distintas (ver
cuadro siguiente), muchas veces se hace necesario ir más allá de un taller
de formación, hace falta introducir en el programa otras herramientas que
intervengan a lo largo del tiempo, facilitando que se dé el desarrollo de
las competencias deseadas. Una de las más destacables y eficaces es el
coaching.
El coaching es una
herramienta que ayuda a las personas a crecer profesionalmente de cara a
lograr su satisfacción y la de la organización. Es un espacio
conversacional planificado, individual/grupal y confidencial, donde se
facilitan nuevas lecturas y percepciones, se propicia la transformación
permanente y se genera sabiduría.
De esta forma, siendo conscientes
de que el desarrollo de nuestras competencias es algo complejo que va más
allá de la formación tradicional, podremos plantearnos optar por aquellos
programas y herramientas que sean realmente útiles a tal fin, de forma que
nos acompañen en un proceso de mejora permanente hacia el estimulante reto
de crecer no sólo como profesionales sino también como personas.

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