Las
competencias universales
El siguiente es un esquema referencial de las dieciséis
competencias universales en las áreas de liderazgo y
gerenciamiento.
Ser una
persona de muchos recursos:
saber adaptarse a los cambios y situaciones ambiguas, ser
capaz de pensar estratégicamente y poder tomar decisiones
correctas en situaciones de mucha presión; liderar sistemas
de trabajo complejos y adoptar conductas flexibles en la
solución de problemas; capacidad de trabajo con los
superiores en problemas complejos de gestión.
Hacer lo que
conoce:
ser perseverante, concentrarse a pesar de los obstáculos,
asumir responsabilidades, ser capaz de trabajar solo y
también con los demás cuando es necesario.
Aprender
rápido:
dominar rápidamente nuevas tecnologías.
Tener espíritu
de decisión:
actuar con rapidez, de forma apropiada y con precisión.
Administrar
equipos con eficacia:
saber delegar, ampliar oportunidades y ser justos en sus
actuaciones.
Crear un clima
propicio para el desarrollo:
ampliar los desafíos y oportunidades para crear un clima que
favorezca el desarrollo de su equipo.
Saber lidiar
con sus colaboradores cuando tienen problemas:
actuar con decisión y equidad cuando se presentan problemas
con sus colaboradores.
Estar
orientado hacia el trabajo en equipo.
Formar un
equipo de talentos:
invertir en el desarrollo del potencial de sus
colaboradores, identificando y ofreciendo nuevos desafíos y
responsabilidad compartida.
Establecer
buenas relaciones en la empresa:
saber establecer buenas relaciones de trabajo, negociar
cuando existan problemas, conseguir cooperación.
Tener
sensibilidad:
demostrar interés por los demás y sensibilidad ante las
necesidades de sus colaboradores.
Enfrentar los
desafíos con tranquilidad:
poseer actitud firme, evitar censurar a los otros por los
errores cometidos, ser capaz de salir de situaciones
difíciles.
Mantener el
equilibrio entre el trabajo y la vida personal:
ser capaz de establecer prioridades en la vida personal y
profesional de manera armoniosa.
Autoconocerse:
tener una idea exacta de sus puntos débiles y sus puntos
fuertes y estar dispuesto a invertir en uno mismo.
Tener buen
relacionamiento:
ser agradable y dar muestras de buen humor.
Actuar con
flexibilidad:
capacidad para adoptar actitudes opuestas, –ejercer
liderazgo y dejarse liderar– opinar y aceptar
opiniones de los demás.